viernes, 24 de julio de 2009

Honor a la bandera

Aún recuerdo esas mañanas de inicio de semana, en las que el uniforme lucía impecable y los zapatos brillaban de limpios... Lunes al fin de cuentas

Recuerdo las ganas de salir al patio central, las ansias con las que esperaba el momento en el que toda la escuela salía e implícitamente se lograba una convivencia, la emoción no sólo era por ver a amigos si no porque perdía casi una hora de clases... era agradable.

Pero el fin último no era convivir, no era perder clases. Era la más patriótica de las actividades: rendir honores a la bandera y entonar el himno nacional con orgullo.

Pero he crecido y me doy cuenta que muchos de esos valores patrios se pierden conforme crecemos y perdemos la noción de patria, de bien común, de sociedad.

Recuerdo como la piel se me enchinaba al ver pasar la bandera al tiempo que la banda de guerra redoblaba tambores y hacía sonar sus trompetas, ahora lo que siento es coraje e impotencia al ver que políticos dicen rendir honor a la bandera y amar a México cuando sólo velan por interéses de grupos y no por la patria.

Me da un enorme coraje cuando veo Políticos que obran en nombre de la patria y sólo buscan la confrontación.

De patria nos queda poco, sólo nos acordamos de ella 2 días al año o cuando un deportista sube al podio y todos cantamos al unísono nuestro himno.

Ahora que soy mayor entiendo que rendir honor a la bandera no es sólo un acto escolar, es toda una ceremonia en la cual deberíamos celebrar la unidad, la fraternidad entre los mexicanos.

Pero me sigo preguntando ¿Qué queda de mi patria?